En el caso de los abogados y notarios, jueces, por supuesto catedráticos
de derecho ya han incursionado a las redes sociales y mantienen blogs, tanto
institucionales (Despachos de abogados y Notarias), no solo con fines de
información corporativa, sino que agregan comentarios académicos, sobre ciertos
temas, algunos muy literarios. Por supuesto los profesores de Derecho, cuentan con blogs jurídicos de
su especialidad. Solo que hay un doble juego:
- artículos científicos en revistas especializadas por prestigio personal, carrera y curriculum.
- divulgación científica de subproductos de consumo general o algo particular (estudiantes aventajados, colegas que ejercen la profesión y no son académicos pero gustan de temas especializados o buscan ilustrarse rápidamente sin pasar nuevamente por las aulas). Y de la misma forma, creo que la manera de salir de la "torre de marfil o de cristal" para los académicos y universitarios, demostrándole a los colegas de la "calle" que si tenemos sentido práctico.
Algunos ejemplos (puede discreparse con el compilador y los criterios...se vale hacer e-métrica)
El tuiter lo veo más difícil por el momento, solo lo
he visto en un curso que organizó el Poder Judicial en la que las
participaciones en torno a un tema se valían de tuits, y esto quedaba
registrado,. Y en mi caso dispongo de un
blog jurídico (apenas 2 semanas) en el
que abordo todas las semanas algún tema jurídico que este de actualidad en
medio nacional, regional o internacional (licfranciscomesadavila.blogspot.com),
lo estoy tratando de actualizar 1 o 2 veces por semana, y me está sirviendo de
bitácora académica, y para realizar precisamente divulgación jurídica.
Obviamente pasará un tiempo hasta que se dé a conocer el contenido, y reciba
respuestas, porque el medio no está muy acostumbrado a realizar discusiones
“serias” en redes sociales. Es decir, hay que pasar por un proceso de conformar
la “red académica”, aunque es posible que muchos lo lean y sean seguidores
(alumnos, colegas).
Sobre el tiempo destinado a la divulgación, si… se lleva
tiempo, pero es una inversión en autocapacitación porque se aprende a expresar
mejor las ideas. Por ejemplo, en mi caso, estoy redactando un artículo
científico, revisando el capítulo de una tesis, la tesis doctoral propia, y a
la par con el blog que son 200-300 palabras por entrada, más el rato de editar
con alguna foto ad hoc (gracias Joaquin porque de abbai1 esto aprendí).
Lo del
tuit de Nature lo veo muy lógico, porque los científicos son gente de ideas, de
inspiración, y el tuit te permite expresar de una forma concreta una idea (buena
o medio buena) y dejarla registrada al instante, y como la “versión moderna de
las hojitas o de la libretita de bolsillo”, e igual de recibir la respuesta caso
inmediata del colega, por ejemplo, en un grupo de trabajo o de discusión, en
tiempo real, y simultaneo con el mundo, lo que ha permitido acelerar los
procesos (antes una carta y luego esperar otra carta).
El celular (como decimos
en América) ya es parte de la comunicación científica (una prolongación del
sistema humano…guste o no…así que aprovechémoslo para lo bueno).
Sobre el blog de la tesis, pienso que lo que puedo hacer es adoptar los
avances investigativos parciales al blog personal a modo de temasl , e intercambiar por correo
electrónico con otros co-asesores voluntarios estos avances, pero lo veo muy
osado el completo, pues la tesis aun está en proceso (y hay que ser humildes… pero eso es
mi criterio).
Sobre la parte jurídica de la ciencia (derecho humano de acceso al
conocimiento científico), un par de reflexiones. Existe una clara controversia
entre la “ciencia pública” y la “ciencia privada”. El Estado y los organismo internacionales vs.,
las corporaciones o empresas de I+DT, las patentes y los derechos autor, son la
herramienta con que el Estado “medianamente” puede controlar la “privatización de
la ciencia”. Además, todos sabemos que “hacer
ciencia es caro”. No hay presupuesto público digno y razonable, ni nunca lo
habrá, para financiar las líneas de investigación o de desarrollo tecnológico
que una sociedad o que las propias empresas requieran. Así que nos debemos
conformar con lo que buenamente la sociedad, los políticos y las empresas
quieran destinar a conocimiento. Y eso que significa que no todos los
científicos van a poder vivir de esto a tiempo completo. Y los demás…tendrán
que buscarse la vida con sus conocimientos…Entonces hablar de derecho humano a
la ciencia, conlleva dos interpretaciones: a)Que la sociedad en general se
beneficie del progreso de la ciencia (patentes, inventos); b) Que la sociedad
conozca y opine sobre el progreso científico (divulgación) en particular no por
una cuestión de “fascinación” sino también para orientar ética y políticamente
el quehacer científico en términos democráticos (tuve la oportunidad de ser
Director de I+DT del Campus en la Universidad donde laboro, y entiendo que las líneas
de la agenda de investigación dependen
de la misión/visión/opresupuesto/capacidades).
¿Naukas? Que “guai” científicos buena onda haciendo divulgación
científica en “plan relax”. Solo en Euskadi, para que digan que los vascos y
los científicos/as son muy serios (gracias eitb por incluir este tipo de
eventos en sus políticas…jajaja…el resto del planeta está lejos).
p.d. Recuerdo a Manuel Toharia y a Felix Rodriguez de la Fuente como pioneros de la divulgación científica en España. Y les recomiendo el Programa de Natgeo la Ciencia de lo Absurdo (YouTube).





